El proceso no se limita a la reparación. El cuerpo crea esmalte, dentina, pulpa y raíces nuevas —toda la estructura del diente— desde cero. El resultado es similar al desarrollo natural de los dientes de los niños, solo que esta vez se produce en adultos. El nuevo diente crece a través de las encías, recupera la sensibilidad y la función normales, y se integra en la mandíbula como si siempre hubiera estado allí.
La tecnología se basa en una potente vía biológica: la vía Wnt. En 2024, el Instituto Coreano Avanzado de Ciencia y Tecnología (KAIST) publicó en Science Advances que la activación de la vía Wnt mediante moléculas específicas provocó la regeneración dental completa en mamíferos experimentales en un plazo de 8 a 10 semanas. En 2025, investigadores de la Universidad Nacional de Seúl ampliaron los datos al demostrar que el nuevo diente tenía una forma normal, un grosor de esmalte normal y una raíz adecuada, sin deformidades, irregularidades ni imperfecciones.
Si los ensayos en humanos confirman estos resultados, la odontología tal como la conocemos cambiará para siempre. Los implantes podrían volverse innecesarios. Las dentaduras postizas podrían convertirse en cosa del pasado. La restauración de los dientes se realizará sin cirugía, sin dolor, sin materiales extraños. Simplemente implicará la aplicación de un pequeño parche que activa el propio cuerpo para realizar el trabajo.
Los beneficios para los pacientes son enormes: diente natural, función natural, sensación natural. Se evitan complicaciones con los implantes, inflamación y costes que a menudo alcanzan miles de euros. Este tratamiento puede cambiar la vida de personas mayores, personas con periodontitis, personas que han perdido piezas dentales en accidentes, pero también de quienes no pueden recibir implantes debido a la atrofia ósea.
Por primera vez, se abre la puerta a algo que hasta ayer considerábamos ciencia ficción: la capacidad de los adultos para regenerar los dientes. No de forma mecánica, sino de la forma natural que el cuerpo conoce, y que la ciencia ahora ha aprendido a “desbloquear”. Si los estudios siguen demostrando éxito, pronto podríamos vivir en una era en la que el dentista no reemplazará un diente… sino que lo reactivará.
©THERAPEUTIS *La información de la página de THERAPEUTIS no sustituye la opinión de su médico. Si decide seguir un tratamiento o dieta, consulte con su médico de cabecera.
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