Aunque los nombres específicos pueden variar según el país, los tipos de fármacos que han generado mayor preocupación incluyen:
Anticonceptivos hormonales (especialmente algunas píldoras de tercera generación)
Algunos antiinflamatorios
Ciertos medicamentos para adelgazar o supresores del apetito
Tratamientos relacionados con el COVID-19 (en casos poco frecuentes)
Entidades como la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos), la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) y ministerios de salud locales han limitado o suspendido el uso de estos productos. El riesgo se incrementa especialmente en personas con antecedentes como:
Hipertensión arterial
Tabaquismo
Obesidad
Diabetes
Trastornos hereditarios de coagulación
Síntomas a los que se debe prestar atención
Si recientemente tomaste alguna medicación y notas alguno de estos síntomas, busca atención médica de inmediato:
Dolor en el pecho repentino
Dificultad para respirar
Hinchazón inexplicable en brazos o piernas
Dolor de cabeza intenso o alteraciones en la visión
Palpitaciones o ritmo cardíaco irregular
En eventos relacionados con trombos, el tiempo es un factor clave. Aunque no estés seguro de los síntomas, es mejor consultar con un profesional que ignorarlos.
¿Qué hacer si estás tomando uno de estos medicamentos?
No suspendas el tratamiento por tu cuenta. Detener una medicación sin supervisión médica puede causar más daño.
Consulta con tu médico de confianza y solicita una evaluación de riesgos o una alternativa terapéutica.
Infórmate a través de fuentes oficiales como los ministerios de salud o agencias internacionales reconocidas.
Reporta cualquier efecto adverso al sistema de farmacovigilancia de tu país.
Consejos y recomendaciones
Antes de iniciar cualquier tratamiento, informa a tu médico si tienes antecedentes familiares de problemas de coagulación.
Evitá automedicarte, especialmente con fármacos para bajar de peso o productos que prometen efectos rápidos.
Realizá chequeos periódicos si estás bajo tratamiento con anticonceptivos o antiinflamatorios.
Mantené un estilo de vida saludable: evitá el sedentarismo, controlá el peso, no fumes y seguí una dieta equilibrada.
Consultá a un profesional ante cualquier síntoma anormal, aunque parezca leve.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la consulta médica profesional. Ante cualquier duda sobre tu medicación o síntomas, acude a un profesional de la salud. Nunca suspendas o modifiques tu tratamiento sin indicación médica.
La prevención y la información oportuna pueden marcar la diferencia. Actuar con responsabilidad protege tu salud y la de quienes te rodean.