3. Acostarse afecta la digestión
Al acostarte, la digestión se ralentiza de forma natural. Los gases que durante el día se expulsan con facilidad pueden quedar atrapados en los intestinos por la noche, causando presión, hinchazón y mayor flatulencia. Algunas personas también duermen en posiciones que facilitan la expulsión de gases, como de lado o boca abajo.
Si los gases le están causando problemas para dormir, intente cambiar ligeramente la posición de la cabeza o dormir sobre el lado izquierdo para favorecer la digestión.
4. Intolerancias alimentarias
Las intolerancias alimentarias no diagnosticadas, como la sensibilidad a la lactosa o al gluten, pueden causar gases importantes, sobre todo después de las comidas. Cuando el cuerpo no puede digerir correctamente ciertos ingredientes, estos fermentan en el colon y producen un exceso de gases.
Si crees que tienes alguna intolerancia alimentaria, considera hablar con un médico o probar una dieta de eliminación bajo supervisión profesional.
5. Desequilibrio de la microbiota intestinal
El intestino está repleto de bacterias que ayudan a descomponer los alimentos. Cuando se altera el equilibrio de esta flora bacteriana (debido a antibióticos, una mala alimentación o alguna enfermedad), puede producirse un exceso de gases, sobre todo por la noche. Afecciones como el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO) pueden causar gases, hinchazón y malestar, especialmente al acostarse.
Los probióticos o los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir y el chucrut pueden ayudar a restablecer el equilibrio.
6. Posibles trastornos digestivos
A veces, la flatulencia nocturna excesiva es un síntoma de un problema digestivo subyacente, como por ejemplo:
Síndrome del intestino irritable (SII)
Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
Constipación
Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)
Si los gases van acompañados de otros síntomas como dolor abdominal, diarrea, estreñimiento o pérdida de peso inexplicable, es fundamental consultar a un profesional sanitario.
Reflexiones finales
Tener muchos gases por la noche no tiene por qué ser motivo de alarma. En la mayoría de los casos, se debe a la dieta o a los hábitos de vida. Sin embargo, si es persistente, causa molestias o interrumpe el sueño, conviene investigar la causa. Con algunos ajustes, como modificar los horarios de las comidas, evitar los alimentos que producen gases y cuidar la salud intestinal, es probable que se reduzcan los gases nocturnos y se duerma mejor.